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“En el primer día de la creación, Dios hizo el violín. Y ha permanecido prácticamente sin cambios desde entonces”. (Louis Kentner)

El piano, por otro lado, es un instrumento con una larga historia de desarrollo.

 

Los primeros instrumentos de teclado ya fueron diseñados en el siglo XV, como el clavicémbalo o el clavicémbalo. En estos instrumentos, sin embargo, las cuerdas no se tocaban sino que se pulsaban, por lo que todavía no era posible cambiar el volumen.

Bartolomeo Christofori desarrolló la primera preforma real de piano en 1698. Él lo llamó: “apricembalo che fa il piano e il forte”, traducido literalmente: “Un clavicémbalo que puede tocar fuerte y silenciosamente”.

 

El fabricante alemán de pianos Gottfried Silbermann recibió un informe sobre la mecánica de este instrumento. Inspirado en esto, construyó el primer fortepiano.

Esto sentó las bases para la marcha triunfal del piano en la música occidental.

 

 

En esta grabación se oye que el clavicémbalo no es capaz de cambiar de volumen. De este modo, los compositores se vieron obligados a poner en práctica sus ideas musicales de una manera diferente, por ejemplo, a través de contrastes más fuertes en los tempos utilizados.