Los Jardines de Versalles figuran sin duda entre los más famosos e impresionantes del mundo. Aunque sus orígenes se remontan a la época del rey Luis XIII, están indisolublemente ligados al nombre de su gran hijo Luis XIV. Tras la Paz de Aquisgrán, sintió que había llegado el momento de dar una muestra de la grandeza de su reinado y, por ello, dio orden de ampliar el antiguo pabellón de caza de su padre para convertirlo en el mayor complejo palaciego de su época.

En 1677, Luis XIV anunció que Versalles sería la futura sede del gobierno, y en 1682 toda la corte se trasladó finalmente al nuevo palacio. Pero, al igual que el propio palacio, los jardines iban a ser un proyecto al que se dedicó durante todo su reinado y que, sin embargo, nunca llegó a completarse en vida.

No obstante, los jardines eran impresionantes ya entonces y marcaron el estilo de toda la época. Esto se debió en gran medida al paisajista André Le Nôtre, por cuyo encargo se talaron bosques, se drenaron pantanos y se retiraron colinas enteras para volver a apilarlas en otros lugares. Bajo su dirección, miles de trabajadores trajeron árboles de toda Francia, plantaron parterres, construyeron fuentes y canales y dieron al jardín el aspecto que aún hoy puede admirarse.